martes, 17 de mayo de 2011

SE NOS FUE EL GORDO HERRERA



MIGUEL HERRERA tenía enormes carpetas llenas de apuntes y estadísticas de boxeo, en la vieja casa de puertas siempre abierta. Y tenía a mano –siempre- un buen mate cocido para ofrecer... Su padre fue un prestigioso dirigente del boxeo salteño. Y él se metió de muy joven a promotor. No hubo figura del boxeo salteño que le fuera ajena, por cierto. Sería una larguísima lista para enumerar...
En 1986, el Gordo logró su marca máxima, cuando presentó en Salta, la pelea por el campeonato mundial entre el mexicano Gilberto Román y el local, Miguel Condorí. Llegó a traer al mismísimo presidente del Consejo Mundial de Boxeo, don José Sulaimán Chagnón y se dio el gusto de montar una atracción en la que, como le pasaba casi siempre, perdió dinero...
Lo llamábamos el Gordo Herrera porque era gordo, aunque con los años, y su salud deteriorada, perdió unos cuantos kilos, pero nunca las mañas. Asistía siempre a las reuniones de boxeo con su chalina en los hombros. Hablaba en tono sentencioso, elegía muy bien las palabras y sus ojos celestes solían llenarse de lágrimas de emoción.
Fue él quien contrató a Pipino Cuevas para enfrentarlo a Lorenzo García; fue él quien trajo a Salta a Wilfredo Benítez, quien se quedó varios años viviendo en la provincia.
Fue él, como en su momento el querido y recordado Andrés Mozota, el referente primordial de Salta: todo lo que pasaba en la provincia pasaba por su conocimiento.
Cuando cerró el Luna Park, fue el primero en volar a Buenos Aires para pedirle una reunión a Tito Lectoure para que reviera la medida.
Se fue El Gordo Herrera, a los 72, y con él, se va un pedazo grande de la historia reciente del boxeo argentino...

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