miércoles, 4 de mayo de 2011

EL CABALLERO DE LA REINA


HENRY COOPER falleció el domingo 1° de mayo en Surrey, al sur de Londres, a los 76. La noticia tal vez pasó desapercibida en los grandes medios. Se va con él un símbolo de una raza de peleadores de agallas, coraje, estilo y elegancia. Henry Cooper fue el primero que lo tuvo por el suelo a Cassius Clay, allá por 1963. La leyenda cuenta que, cuando Alí llegó al rincón, Angelo Dundee hizo tamaño escándalo porque “descubrió” que el guante estaba roto. “Hasta que fueron a buscar uno nuevo y reemplazarlo, Muhammad tuvo tiempo de sobra para reponerse”, nos contó, muchos años después, en sus oficinas de Miami.
Luego, Clay se coronó campeón (1964) y en la revancha, también en Londres (1966) le ganó de nuevo a Cooper. La primera fue por KOT en 5, la revancha en 6. Sangraba mucho el británico, se partía fácil, eran famosas las fotos de este hombre con el rostro deformado por la sangre.
Fue proclamado “Sir”, y tras su retiro (1971) se dedicó a jugar al golf y reunir fondos de beneficencia.
Fue vencedor de Pablo Alexis Miteff, Brian London, Karl Mildenberger y de 55 peleas, ganó 40 (27 por KO), perdió 14 y empató 1.
Queda para el final una frase: “Fue un gran luchador y un caballero”. Lo dijo Alí y los que amamos al boxeo suscribimos. Se ha ido un grande. Un señor.

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