domingo, 22 de mayo de 2011

LA NOCHE DEL VIEJO LEÓN

A MI MANERA, cantaban las chicas mientras él, Bernard Hopkins, caminaba rumbo al ring, para medirse por segunda vez con Jean Pascal. Iba a estar algo más que el título medio pesado del Consejo Mundial, ya que iba a estar en juego, ni más ni menos, que el orgullo y la necesidad de revancha de Bernard Hopkins. El mismo que llegó a 20 defensas de la corona de los medianos superando a Carlos Monzón, o el mismo que tras noquear a Oscar De La Hoya se convirtió en su socio, el mismo que en Madison lo mandó a la escuela a Tito Trinidad (en el trofeo que había hecho Don King, ya figuraba la plaquita con el nombre de Trinidad, hubo que arrancarla de prepo). El mismo que aseguró que quería ser como Archie Moore…

GANO HOPKINS, en una pelea llena de fricciones y empujones, una pelea poco clara, con más de riña de taberna que de boxeo –si alguien le puso boxeo al encuentro fue B-Hop, se entiende- y tras el fallo, festejó hasta hablando en varios idiomas. Y tuvo tiempo de bromear con Juan Larena, el hombre de Combate Space que volvió a sus tiempos radiales porque, desde Canadá, hubo corte de satélite, cuando faltaban dos rounds. Larena (hombre previsor, si los hay) siempre se lleva un teléfono consigo, así que por lo menos no solo la relató sino que entrevistó al ganador, que quiere seguir…

SI, ES EL MÁS VIEJO de la historia: 46 años, 4 meses y 6 días. Con 52-5-2, dijo que no se va a retirar hasta los 50. El norteamericano le quitó las coronas del CMB, OMB y la revista The Ring a Pascal (26-2-1), quien efectuó así, su quinta defensa ante 17.560 espectadores en el Bell Centre de Montreal. Mientras tanto, crecía la noticia, luego confirmada, de que Oscar De La Hoya se internó en un centro de lucha contra la droga y el alcohol. Y, casi al apagar la tele, volvimos a emocionarnos al recordar EL GESTO DEL AÑO, cuando Sebastián Heiland, ganador por puntos ante Sergio Sanders, dijo con las manos “No, este fallo está mal” y abrazando a su rival, le dijo: “Ganaste vos”
Ojalá que zafe Oscar. Mientras tanto, nos fuimos a dormir pensando en la casta de Hopkins y la sinceridad de Heiland, exponentes del querido y noble boxeo…

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