martes, 27 de marzo de 2012

RANDOLPH SUGAR SE FUE DE GIRA

BERT RANDOLPH SUGAR ya no está con nosotros. Se fue, a los 73, a un mundo poblado de memorabilias, viejos boxeadores, cigarros de verdad y tragos para hombres, bajo su eterno sombrero de ala ancha.
Yo lo traté muy poco. Cuando recién empezaba a aparecer Ring Side, le obsequié un ejemplar, casi con miedo, y le pedí una foto. Posó con la revista con semejante sonrisa, que me compró para siempre. El, director -nada más ni nada menos- que de The Ring, mostrando una revistita recién nacida, en blanco y negro, en el ring side del Forum de Inglewood. Podría haber buscado la foto y de hecho, hasta quizás la encuentre. Pero una foto es apenas eso, un instante. Lo que no es es un instante, es todo lo que traté de aprender de él. Cuando pasó a dirigir The Ring, renovó a la revista con ideas novedosas, dibujos, historias, comparaciones y todo un catálogo de un periodismo vivo, lleno de ideas y de iniciativas.
Si, ya se, muchos dirán que durante su época de The Ring, quizás no llevó al mejor puerto a la revista, pero qué importa si fue tan así. Debajo de su sombrero y detrás de su cigarro, había un tipo que escribía muy bien, que editaba mejor y al que siempre le aparecía una nueva idea. No sé si tengo muchos, pocos o algunos de sus libros. Seguramente, algún mediocre que nunca falta -esa raza jamas va a desaparecer- podrá decir algunas cosas negativas de el, pero quedan, justamente, sus revistas, sus libros y su sonrisa permanente. Donde entraba, hacía resonar su voz de trueno. Siempre parecía feliz, hablaba a los gritos y si bien le gustaba llamar la atención, tenía con qué: tenía talento. Llegó, además, a personificarse así mismo en más de una película, incluída la ultima de Rocky.


SOÑAMOS, algunos, con escribir siempre un poco mejor; tratamos de lograr la perfección; seguimos los pasos de los que saben más que uno, conscientes de que no lo sabemos todo (Dios nos libre de la soberbia) y por eso, cuando se va un periodista de raza, sentimos que se nos va un poco de uno, como cuando se fueron Barrera o el Gordo García Blanco, el Pampeano Arias o El Turco Ferés, Juancito De Biase o Simón Bronenberg, Sabarsky o Mizrahi.
Vaya este recuerdo para Bert, por todo lo que nos enseñó sin enterarse siquiera, por aquella foto con nuestra revista, porque aquellos años en los que dirigía The Ring y, en cada ejemplar, daba cátedra de periodismo, haciendo en lugar de hablando, trabajando en lugar de pregonando... Como hacen los grandes de verdad.
Chau, Bert, hasta el próximo martini.


CARLOS IRUSTA

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