lunes, 10 de febrero de 2014

EL EJEMPLO DEL CAINCHI AQUINO

La victoria de Aquino en la FAB / Foto: Cairo
DANIEL AQUINO tiene 25 años, su primer nombre es Carlos -igual que su padre, quien lo entrena y acompaña-, es soltero y radica en Paraná, Entre Ríos, donde nació. El sábado 8, en la FAB, se anotó lo que seguramente fue la victoria más importante de su vida, ante Evaldas Petrauskas, un lituano que fue medalla de bronce en Londres. Aquino sufrió dos caídas en la primera vuelta. En una, el referí no le contó. Suponemos que lo hizo por simple impericia, porque al no contarle, le dio ventajas al boxeador extranjero para rematar su obra. Lo cierto es que, tras sobrevivir en el primer asalto, y cuando todo parecía que iba a ser una fácil derrota de su rival, empezó a resurgir el entrerriano, en base a coraje y fuerza y todo lo demás, hasta que ganó por puntos en pelea muy pareja... En fin... se merecía la victoria, por el tremendo esfuerzo que hizo y lo aplaudimos todos.
El domingo a la noche, en Ring Side en el Aire, nos contó Aquino que por falta de apoyo, se entrena en un piso de tierra y otro de cemento. Que no cuenta con un gimnasio, ni con apoyo, ni con un ring, ni con un club que le abra las puertas. Es soltero, lo conduce Mario Margossian y, cuando puede, entrena en el Cenard. Estuvo en Italia, hace como un mes, peleando para Los Cóndores. "Todo el mundo piensa que traje un montón de plata, pero la verdad... Es que todavía no vi un peso... Me dijeron que eso se cobra cada quince días, no se... hasta ahora no me pagaron,aunque para mi lo más importante de todo es haber ganado una pelea como la del sábado".
Cuenta que después de la pelea sufrió dolores de cabeza, y que el viaje a Paraná se hizo muy largo, porque recién pudo tomar un micro el domingo al mediodía y fue uno de esos que "paran en todos los pueblos".
Le dicen Cainchi, pero no sabe bien por que. Como rentado suma 12 peleas ganadas con 9 nocauts y una derrota. "A mi me gustaría entrenar con el Profe Morales. Le dijimos con mi papá a Mario Margossian y él prometió ayudarnos. Yo hago todo lo que puedo, pero no tengo medios, ojalá alguien en Paraná nos de una mano", nos dijo.
Ahí va el pibe Aquino, quien el sábado demostró que es guapo y capaz de plantarse ante cualquiera. 
Ojalá que su historia no quede como una de las tantas. Ojalá que se acuerden de él y que lo apoyen como se merece. 
Ojalá...

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